Año I, día 2: esta vez sí que sí

Tras la decepción del primer día, nos cargamos las pilas y decidimos que, si buscábamos creatividad, debíamos crear el ambiente propicio. Así, antes de la sesión, llenamos el aula de cuerdas de donde colgamos los materiales que íbamos a utilizar, con lo cual facilitamos dos cosas: en primer lugar, el cambio de ambiente; en segundo, el movimiento físico, pues cada integrante del grupo debía inspeccionar a su gusto y elegir aquellos elementos que más le llamasen la atención.

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