Editorial

Monterroso decía: «Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí». Y sigue… Nos gusta pensar que para desvelar la verdadera naturaleza de esos monstruos, tan viejos como el tiempo, que nos amedrentan y coartan bajo diferentes ropajes, el arte debe servir para canalizar los ardientes deseos de verdad –de verdad, que sí, que lo pensamos– y libertad.

A través de este taller de Cómic y Literatura –Tec, Talico o Taller de los Lunes, por nombres no ha de quedar–, pretendemos mostrar que, lejos de ser una evasión de la realidad, estas vías artísticas pueden constituir una forma de acercamiento a ésta, incluso más veraz que otros senderos transitados cotidianamente por la mayoría. Y todo eso de una forma amena, divertida o incluso desternillante, para lo cual nos apoyamos en esa, no vamos a decir tradición, por lo que pudiera pensar alguno, pero sí iconoclasta (sí c) multitud de exploradores que nos han brindado sus saberes en forma de letras y garabatos –créannos, algunos ya quisieran llegar a esta categoría– (Lewis Carroll, Cortázar, Monterroso, Gloria Fuertes, Cervantes, Stanisław Lem, José Agustín Goytisolo, Eduardo Mendoza, Gianni Rodari, Jardiel Poncela, Lawrence Sterne, Groucho, Gerard Durrel, Darío Fo, Cels Piñol, Sławomir Mrożek, colectivo El Grito, Les Luthiers, Aristófanes, Rabelais, Quevedo, Ibáñez, Hugo Pratt, Goya, Kurt Vonnegut, Ionescu, Raymond Queneau, Italo Calvino, Quino, Juan Acevedo, Gombrowicz, Douglas Adams, Art Spiegelman, Alan Moore, Frank Miller, Jan, Randall Munroe, Marco Canepa, Alex Ross, Manel Fontdevila, Andrés Rábago, Forges, Bernardo Vergara, Juan Díaz Canales, Juanjo Guarnido, René Goscinny, Albert Uderzo, Calpurnio, Carlos Pacheco, Juan Giménez, Alejandro Jodorowsky, Moebius, et cætera, sin olvidarnos, por supuesto, del prolijo y no menos fecundo, el inmortal Anónimo. Buena compañía, ¿eh? Debemos confesar que de la mayoría no somos íntimos).

Así, primero un lunes de cada dos, y luego a dosis semanales, emprendimos este viaje iniciático de mutuo aprendizaje –hito del cual se constituye este fanzine en el que ahora tropezáis, que os sirva de escarmiento y advertencia– esperanzados desde la conciencia íntima de que solo nos resta mejorar en la recta línea temporal con tangentes problemas, donde deseamos no dividirnos…

Dejando de lado la facundia política –hablemos en román paladino–, unos jovenzuelos sin edad y otros con dos edades –y más también– levantamos los lápices y bolis para manchar inmaculadas hojas antaño blancas con todo tipo de relatos, poemas, monólogos, juegos de palabras, chistes, monigotes, dibujos, viñetas, historietas y todo lo que se os ocurra –y a nosotros también–.

Si no os gusta… escuchad nuestros pensamientos. ¿Sonrojados? No nos miréis así, nosotros escuchamos los vuestros. La primera censura es la del hacedor.

Nos gustaría que disfrutarais con esta pequeña muestra impresa de nuestras múltiples carencias pero, recordad, lo realmente divertido es jugar con las imágenes y palabras. ¿No nos creéis? Otrosí digo que estáis invitados al próximo taller, con la mochila llena de vuestras habilidades e ineptitudes pero, sobre todo, con vuestras ganas –sí, es gratis–.

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