Poesía de un cura de barrio

por Antonio Verdugo Hernando

Millán Santos, «un cura de barrio» del barrio de las Delicias, gustaba de hacer poesía. Era la expresión de su compromiso, de su presencia transformadora entre los vecinos, entre sus sueños, sus problemas, sus inquietudes… Escribir era para él una prolongación de su vida compartida; por eso, hoy también, su poesía es –así nos lo recuerda Celaya– «necesaria como el pan de cada día».

Tan necesaria como las palabras de estos jóvenes –y no tan jóvenes– que, a través de su taller de Literatura y Cómic, esbozan nuevos caminos de educación, de implicación participativa y generadora de valores, desde esta parroquia que es la de Millán.

Con ellos comparte ahora sus poemas, animando así, otra vez, a los más jóvenes en esta labor.

No podemos seguir así

por Millán Santos

Ya no pueden seguir así las cosas.
Hay que escribir con líneas nuevas
los nuevos hechos de la Historia.
Hay que borrar las viejas trampas.
Brotará la justicia
y brotará el Amor.

Hay que encalar de nuevo las paredes
y brotará la Paz.

Porque ya no se puede
construir sobre arena,
ni ensuciar con las manos la belleza
ni respirar el aire nauseabundo.
Ya no pueden seguir así las cosas.
Hay que dar validez a la Palabra
y dar rienda al corcel de la ternura.

El capacho de estrellas

por Millán Santos

Dedicado a una mujer y
a muchas mujeres que
aprendieron a leer y
escribir en los Colectivos
de educación de
adultos de Valladolid.

No sabía leer
pero sus ojos, claros, transparentes
eran como ventanas
abiertas a la luz.
No sabía escribir,
pero sus dedos ligeros, saltarines
trazaban rasgos de dolores
en un espacio imaginario.
Así años y años,
un tiempo casi eterno.
una tarde por fin, no sin rubor,
rompió valiente
la barrera del miedo
un miedo fantasmal,
y cambió todo.
En la mesa-pupitre cada día
zurcía ansiosa con otras compañeras
trocitos de palabra.
La tiza blanca
grabó en el surco de su mente
una lluvia de letras,
y en la pizarra quedó transcrito
un CAPACHO DE ESTRELLAS.
Alguien leyó: Justicia,
paz, solidaridad, amigos…
La tarde era serena
y los rayos del sol entre cristales
lo iluminaron todo.
En la calle a lo lejos
unos niños jugaban
y decían palabras dulces
con ribetes de aprendizaje trasnochado.
La N con la A: NA
La V con la I: VI
La D con la A y la D: DAD
Hoy es NAVIDAD.

Este hecho, doy fe de ello,
sucedió una tarde cualquiera,
en un barrio cualquiera.

Voces íntimas

por Millán Santos

Quiero vivir la vida a borbotones
mascar el sol y degustar el viento;
quiero sentir la brisa de tu aliento
y moverme al impulso de tus dones.

Me cansa caminar buscando a tientas
un resquicio de luz en la espesura;
necesito el calor de tu ternura
con que sin merecerlo tú me alientas.

Sentirme asido de tu mano me recrea,
vivo el presente cargado de esperanza,
y sólo extraño a veces tu tardanza
aguardando la dicha que no llega.

Necesito gritar sin ser notado
que mitigues lo largo de la espera,
es verdad que el que espera desespera
y es cierto que el que espera es confiado.

…Y ya la única angustia que me pesa
es que el mundo no sea una gran plaza
en que al ritmo de cantos y de danza
todos comamos en la misma mesa.

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