Misión IV: una nueva esperanza

¡De nuevo en la salita de entrada! Resulta frustrante, por decir lo menos, encontrarse en el segundo inicio, sobre todo cuando el principio ha sido tan poco principesco. El grupo ya está correctamente vestido –al menos eso creen ellos–…

Cierto, les falta algo con lo que vencer a los rivales que se vayan encontrando; han visto la necesidad de algo más que las garras limpias o una lengua capaz de enlazar largos discursos desde balcones con un floro digno de los juglares del Quinto Satélite Artificial de Merak.

La tienda que dejan a sus espaldas estaba tras la puerta [3], así que deben llegar a otra… ¿cuál?

Posibilidades:

Pueden intentar buscar dónde está la otra puerta (CA+navegación; CA+Observación; CA+Deducción/inducción; CA+ConoMedi…)
Pueden buscar información: preguntando (Emp+seduc; Emp+Idiomas; Emp+[empatía vegetal/animal/artificial]; Emp+Idiomas… puedes fastidiar haciendo que deban pasar por un Emp+Negociación tras superar la anterior); sacándoselo de la cabeza a otro ser (Emp+Telepatía); usando una consola (CA+Tecnología)…
Narración:

Tras ese épico viaje dentro y fuera de la corriente digital, habiendo visto de reojo al mismísimo Lienzulueg, que les miraba de forma perfumado-verdosa, el grupo consigue llegar a la Puerta [__], en ella se encuentran con que el guardia, un híbrido de aspecto a la par tierno y bravucón, cuyos ocho tentáculos acaban en claras espinas venenosas, de tamaño y peso tan demoledor que hasta haría que los gamusinos de la Supernova 1997ff de la galaxia z8_GND_5296 mostraran asombro en sus rostros –si es que a esos hoscos gestos se les puede encontrar más sentimiento que, bueno, ese desagradable y pedante con la que su granítica faz está grabada–, está durmiendo. Sí, durmiendo.

Tras las puertas –porque, como narrador, decido que entre el grupo sin desperar al titán acostado, más por pereza de mover a tamaño ser que por ánimo a que esta misión vaya rauda y veloz–, el grupo encuentra un verdadero arsenal a su disposición.

Así es, se encuentran ni más ni menos que en la conocidísima franquicia de armerías «Tu Paz es Mi Pesar», tienda experta en cualquier tipo de equipo personal destinado a derribar al rival –no busquen, por tanto, vehículos o armas de destrucción masiva, acá todo está exento de impuestos, teniendo en cuenta que estamos en una sala VIP de Espera que tiene su propio régimen fiscal como Zona Franca de Galactoexportaciones que ni los duty free pueden igualar–.

El grupo se encuentra absolutamente extasiado por lo que ve: granadas de dispersión subprotónicas; pistolas lanzadoras de dardos paralizantes para Ornitorrincos Cuánticos; lentes láser para seres con tres ojos… ¡incluso hay botellines de agua!, arma infalible contra los elementales de fuego.

Pasmados seguían cuando, sin que percibieran su presencia, les habló un ser:

–¡Nomelopuedocreer!– dijo sin dejar un solo espacio entre las palabras –¡Habéis venido en mi turno! –continuó el, por ahora, atolondrado monstruo–. Dejad que me presente, pero ¡dejadme, leñes! No me miréis así, por favor, disculpad mis palabras, ¡soy tan indigno! –Y rompió a llorar, brevemente.

Tras absorber el moco que ya colgaba y secarse la lágrima gigante del único ojo, el ser que llevaba el uniforme propio de un reponedor de la franquicia, y cuyo aspecto no era para nada agradable, pareciendo el hijo no deseado y lleno de acné de Cthulhu y Kodos, intentó pararse de forma solemne y declamó:

–Salve, Guardia de Honor de los Confines del Pluriverso; ¡honor y gloria para quienes pretenden superar las diez pruebas de doce partes en tres actos!; «Es peligroso ir solos, tomad esto», dijo el gran Maestro de Maestros al Enlace el Día del Inicio de la Aventura Dorada; levanto los tentáculos al confín más lejano para permitiros pasar las Pruebas de Equipación.

Mientras hablaba, los nervios se notaban en nuestro poco agraciado trabajador, la tinta goteaba de sus calzones reforzados y los granos, de pura contracción muscular, se reventaban solos dejando que el pus recorriera los tentáculos y el rostro con la lentitud propia del líquido blanco fluorescente. El peón de las repisas quedó expectante ante el grupo…

Posibilidades:

El grupo puede intentar averiguar qué rayos está pasando… en todo caso, el hombrecito, que aún no se presenta, pero que se llama Ktochukar El Guapo (es una de las cosas que pueden preguntar y el PNJ –narrador mediante– puede responder). El grupo NO se puede desembarazar del trabajador, NO puede coger nada sin pasar antes por una prueba…

En todo caso, lo que se debe hacer es repartir pruebas individualizadas o individualizables (relacionadas con las habilidades de cada jugador) donde el mejor «arma» esté en el acierto mayor y la peor en el menor; o como prefieras…

Pruebas posibles [incluye narraciones en cada explicación]:

Alcanzar con la telequinesis un objeto lejano [CA+Telequinesis];
Saber explicar por qué se requiere usar ese arma en concreto para las misiones [EMP+Erudicción];
Usar la telepatía para transmitir a Izorueguezarubinataveicherría, una elemental de aire que trabaja en la lejana sección de los SinVoz, que solo se comunican con la mente, el deseo de que te alcance esos instrumentos tan lejanos [EMP+telepatía];
A Izorueguezarubinataveicherría, además, se la puede hipnotizar [EMP+hipnotismo];
Plantear un acertijo irresoluble para Porta, el Portero de la Sección 4 de las armas confitadas [CA+acertijos];
Resolver un rompecabezas propio de las grandes mentes [CA+acertijos o CA+Deducción];
Pedir en un olvidado y arcano idioma a un ser mitológico, que por un casual está justo en la estantería que te interesa, que, por favor, te alcance la puñetera arma [EMP+Idioma];
Meter en la máquina expendedora el código correcto del producto deseado sin poder mirar la pantalla [CA+Uso de tecnología];
Mediante el poder de la Agricultura, conseguir que la planta Arrazubi, que tiene la particularidad de moverse, te traiga el arma deseada [EMP+Agricultura];
Transformarse en un pequeño ser para poder colarse en el sistema de seguridad del Pabellón Seis, Cinco o Cuatro y traer las armas ahí guardadas [AGI+Metamorfosis], también pueden teletransportarse ahí dentro [CA+teletransportación];
Mediante la imitación de sonidos de forma constante, se pueden abrir las puertas del Armario Especial de Estridencias [CON+imitar sonidos].
Resultado: Todos deben acabar equipados. Si alguno fallara todas sus tiradas, recibirá una miniarma o más pruebas hasta conseguir la menor de las armas (a decisión del narrador).

Narración:

–Id con cuidado, corajudos (en ambos sentidos) seres, ¡id con cuidado! –dijo gravemente Ktochukar El Guapo mientras se retiraba de su presencia.

El grupo consiguió escuchar cómo el dependiente decía al comunicador: «Escoiti, transpórtalos fuera», y tras una breve pausa «sí, dale, que ya les di esas…», un brillo les rodeó sin que llegaran a oír la frase entera, sintieron cómo su cuerpo se desmaterializaba, digitalizaba, enviaba y… Nuevamente, todos estaban fuera, ante la puerta [__] y el gigante ser que la custodiaba, ahora sí, despierto y con mala cara (¡como no podía ser de otra forma!).

En todo caso, ¡misión cumplida!

Resultados: El Narrador puede premiar hasta con 10 puntos de experiencia a los jugadores según cómo lo hayan hecho, pero no se reparten puntos para habilidades.

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