Faro

por Toño Gurdiel; ilustraciones de Carolina Ramos Martín

El azar tuvo parte,

siempre tiene parte en todo.

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Agarró con firmeza la botella y la acercó hacia sí para observarla detenidamente. En realidad, no podía decir, con precisión, que se trataba de una botella, más bien parecía un frasco o, incluso, un matrazfaro02 de esos que se utilizaban en los laboratorios químicos; aunque, bien pensado, tenía las paredes demasiado gruesas. Fuera lo que fuera, el nombre era lo de menos, ahí estaba ante él. Días atrás lo había limpiado cuidadosamente bajo el grifo del pilón del patio, pero había descuidado una norma básica: poner el tapón al sumidero. Una buena parte de lo que aún quedaba del lacre que sellaba su cuello se había perdido; solamente pudo recuperar un trocito, en él se veía con claridad un arco de circunferencia y una especie de i griega girada ciento ochenta grados. Recordó entonces aquellos sellos de lacre, tan populares hace años, que tenían una letra, normalmente mayúscula, encerrada en una circunferencia. En este caso, sin embargo, el lacre debería tener impresa más de una letra, o ésta no estaría centrada. Además, había realizado un minucioso análisis, lupa en mano, y pensaba que la i griega no era tal, se trataba, más bien, del fragmento de una letra o símbolo, y que lo de «girada ciento ochenta grados» era una observación un tanto ridícula.

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Recuerdos del «Sahara»

por Ferdy; ilustraciones de Carolina Ramos Martín

sahara02No puedo evitar acordarme del «Sahara» cada vez que entro en un bar de copas de barrio. Aunque el bar en el que entre sea muy diferente, en decoración o en música, siempre me acuerdo del «Sahara».

Al fin y al cabo, estuve allí trabajando durante diecisiete años, desde mis dieciséis hasta mis treinta y tres. Todas las tardes entre semana (menos los lunes, que descansaba) y los fines de semana toda la noche, durante diecisiete años.

Es normal que lo recuerde.

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Antología

por ML; ilustraciones de Carolina Ramos Martín

I

Madrugadas despiertas

alumbradas por tus palabras

palabras sin sentido

confundiendo mis sentidos.

Bello amanecer perdido por un brillo

mirando pantalla sin vida

vista perdida en letras con ruido

sin sentido alguno al ser visto.

Delicados dedos se deslizan,

no por piel, sino por objetos sin vida.

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