El despertar oscuro

despertar-oscuro-diegopor Diego Martínez

De un momento a otro se abalanzaría sobre mí… Lo veía venir… No podía reaccionar…

Me llamo Carls. No sé cómo ni por qué, pero hace un par de días aparecí solo y frío en medio de este bosque tenebroso. No recuerdo de donde vengo, ni de donde soy, no sé si tengo familia o estoy solo en este lugar. Nada más recobrar el sentido, me di cuenta de que aquel lugar era diferente; nunca había visto nada así -al menos eso creía recordar-, esos árboles eran distintos, parecían paredes que se estrechaban por momentos, pero eso no era nada, aquellos gruñidos, gruñidos de animales o criaturas, no lo sé, no recordaba haberlos oído nunca, eran aterradores; cada vez que los oía me paralizaba al pensar que esa cosa podía estar a mi lado o incluso detrás de mí. Los días pasaban muy despacio, y no encontraba ninguna pista que me hiciera recordar, pude sobrevivir con las pocas frutas que encontraba por el suelo tiradas cerca de aquellos árboles que no me inspiraban mucha confianza, el hambre y la sed no eran un problema comparadas con la noche en aquel lugar, al caer el sol viene la luna acompañada de ese frío intenso que recorría mi cuerpo durante las horas nocturnas y que no me dejaba dormir tranquilo.

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Guerra entre hermanos

por Diego y Jomra

En una tierra lejana habitaban, en el pequeño reino de Armagedón, unas cuantas personas lideradas por un rey muy noble, llamado Jonás, que era joven y apuesto, con ojos azules como el agua marina y cabello rubio como el oro. En ese pequeño lugar no había maldad, todo el mundo se respetaba, se ayudaba; en la calle principal siempre estaba Beje con sus ovejas, un anciano muy querido por los niños, pues siempre les contaba historias mientras subía al monte con su rebaño.

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Como beber un vaso de agua

por Diego

¿Estás harto de olvidarte de cómo beber un vaso de agua y tirarte todo por encima en el intento? Pues bien, este texto tiene la solución.

Colócate delante del vaso de agua e intenta acordarte de cómo beberlo; si lo haces, bébetelo; si en ese momento te acuerdas de que no te gusta el agua, no lo bebas. Si sigues sin acordarte, sigue estos pasos:

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Resultados: comienzos para un final

Durante el capítulo XIII jugamos a completar el cuento, dimos el final de una historia:

«De un momento a otro, se echó a reír. ¿Reírse?, ¿en serio?, ¿en un momento así?»

Y a partir de ella cada uno debía escribir el cuento que correspondiera a dicho final. Sin temática concreta, sin indicaciones sobre la extensión, sin nada más que un tiempo límite para realizar el cuentito. Luego cada quién leyó el suyo en voz alta. A continuación, todos los cuentos escritos:

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El tiopájaro de las botas escamosas

tiopajarracopor Diego

El Tiopájaro este vivía en una islita solito. Era un chico alto, vestido como un pájaro, muy fuerte, con la tableta bien marcada. Cierto día, fue a una parte de la isla que estaba inexplorada. Nada más tocar con la mismísima porción de su pie esa tierra desconocida, le vinieron a la mente unas imágenes rarísimas: una chica de espaldas completamente distorsionada. Cuando nuestro Tiopájaro le iba a dar la vuelta para ver su rostro, las imágenes cesaron y volvió en sí.

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Un día inolvidable

Muñecapor Diego

Estábamos tres amigos tranquilamente jugando al YU-GI-OH. Íbamos empate. Era tarde, sobre las 10. Vino un chico cuyo nombre no quiero nombrar (no es Voldemort) gritando: «¡Jairo!». Jairo miró a Raúl; Raúl me miró a mí; yo miré a Jairo y Jairo miró al chico. Este último nos pidió que le acompañáramos a la parroquia. Estábamos asustados al ver la piel tan pálida como la leche por la que se deslizaban gotas de sudor sobre su mirada perdida.

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El refranero

por Diego

caratrollEn casa del herrero
cartilla del paro.

A la cama no te irás
sin deber un poco más.

El perro de San Roque no tiene rabo
porque el gobierno se lo ha recortado.

Más vale euro en mano
que ciento en el banco.

Al ciudadano honesto
todo son impuestos

Hasta el 40 de mayo
no te sellan el paro.

Ojos que no ven
Impuesto que te clavan

Al pasar la Bankia
me dijo el “bankiero”
me sobran ladrillos
dame más dinero.

¡Cuidado con el martes!
Ni te cases ni te “embanques”.

Con tu cara de rata
y cuerpo de ratón
te pareces a mi abuelo
bailando reguetón.

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