Igualito y el Machismo

por RIK & Jomra

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Comenzó a llorar

por Paula Martín Cilleruelo

Y comenzó a llorar, en un berrinche eterno de errores e irresponsabilidades. En un nudo de inmadurez en el que necesitaba amueblar su cabeza. Sabía lo que pasaba, y lo que iba a pasar si no se ponía en orden. Tenía que espabilar. Pero a veces no todo es tan fácil. Tal vez ahora todo marchara más fluidamente. Tal vez al irse el amor de su vida tenía que aprender, y luchar. Pero su corazón torpe no sabe más que de esconderse, de quedarse en la cama todo el día, de llorar… Y así es como se fue dando cuenta de que cada acto se valora, cada acto cuenta… Que incluso con una sola mirada, podía cambiar el mundo. Pero ¿quién era ella a su lado? A su lado ni la flor más bonita tenía pétalos. A su lado se cortaba la respiración. A su lado todo eran sueños, esperanza, fantasía. Y ella no era nada, comparada con lo que era su niña. Quizás era una princesa de un cuento del que nunca podría escapar, y ella lo sabía. Le gustaba estar atrapada en ese sueño, en ese cuento. A su lado. No quería separarse. Ni siquiera para respirar; su propio olor la alimentaba. Y la comía por dentro, porque sabía que ese día llegaría, que nada es eterno, que todo llega… pero no todo pasa. Y hay gente que deja huella, demasiada. Tenía miedo, sí. Pero ¿qué podía hacer? La decisión estaba tomada, solo quedaba sobrevivir una vida sin ella –procurando que no se notase–. Sigue leyendo

Tres pensamientos

por Cris Funchy

Extrañarte duele

Él fue algo que llenaba mi vida, algo que le daba color a esos días grises en los que dan ganas de esperar a que acabe y volver a luchar al día siguiente por tus sueños; no era una simple persona, era él, el que con una sola mirada me hacía sentir esa niña que quería vivir bajo sus abrazos para siempre, esa que vivía engañada en sus pensamientos, esa que esperaba impaciente durante la semana para ir corriendo hacia sus brazos y ver ese aburrimiento de serie al lado de aquella magnífica persona como era él; era mi recompensa de todos los días de diario tan insoportables.

Era paciente, trabajador y sobre todo un gran ejemplo a seguir, que me quería al igual que yo a él. El resto sólo era una chorrada al lado de su maravillosa y sincera sonrisa.

El tiempo se va, la vida sigue y tú seguirás en ella aunque tu presencia no acompañe tu recuerdo.

I

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Las historias que contamos

por Antonio Verdugo

Existen narraciones vitales y están siendo contadas. Sus protagonistas buscan dar la palabra a los sin voz y ser cauce real para una «sed de justicia que clama al cielo». Cada una de estas historias son los pequeños relatos biográficos, personales o colectivos que, con sencillez, pretenden narrarse de un modo real. No tienen nada en común ni con los viejos mitos, ni con los nuevos grandes relatos virtuales. Sus protagonistas no son héroes, ni poseen poderes fantásticos, son personas de carne y hueso que han experimentado el cansancio que produce la ayuda a las víctimas, el desgarro de su dolor, el amargor de sus lágrimas, la impotencia de la palabra. Sus historias ¡tan vulnerablemente humanas! nos permiten recuperar un poco la esperanza en los seres humanos.

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Reflexiones

por El Ra

–Estar enamorado de aquella persona, pero no sabes qué hacer. Todos los días la ves, no sabes quién es… y pensar que un día la conocerás.

–¿Quién eres? ¿Qué haces? ¿Por qué?
Estas preguntas te pueden ayudar mucho, ayudan a conocerse a uno mismo.

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Reflexiones

por Paula Cilleruelo Gordaliza

Reflexión I

A veces me pregunto para qué estamos aquí. Nuestra vida está programada, al menos lo que se supone que debería ser la vida adecuada: crecer, estudiar, trabajar y morir.

En esta cadena, ¿dónde está vivir? Lo olvidamos, aun siendo lo más importante.

A lo largo de la vida tendremos buenos y malos momentos, descubriremos nuevos sentimientos y nuevas sensaciones, como la falsedad o la mentira… pero, sobre todo, no dejarse influenciar por los demás, y ser uno mismo. Vivir por y para tu felicidad, sin que tenga que depender de nadie. Al fin y al cabo, todos somos humanos y, dentro de cada uno de nosotros… siempre hay un pequeño monstruo que alguien odiará, e incluso que alguien acabará amando.

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