El mago de Sílico

por Saic

Se trataba de un caluroso día de verano, en un pueblecito llamado Hitesa, donde vivía un niño de nombre Taca. Taca era de estatura media, pelirrojo, bastante fuerte y con los ojos marrones. Un buen día en Hitesa, el chaval se dirigía al río a lavar la ropa. Solo había andado kilómetro y medio cuando de repente se le apareció un señor vestido de verde. Taca se quedó asombrado al verle. Al paso de un rato, el señor, comenzó a hablar.

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Un caracol malasuertino

por Saic

Era un niño llamado Popi de doce años de edad. Un día estaba en la cama durmiendo y se despertó sobresaltado por un pequeño dolor en el oído. Se levantó de la cama y bajó a desayunar. Pasado un rato, le volvió el dolor. Su madre le preguntó qué le ocurría y Popi se lo contó. Entonces, ella le explicó que podía tener el caracol de la mala suerte. Ambos estuvieron hablando sobre el caracol durante una hora y media hasta que al chico le empezó a doler otra vez.

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Noche en el colegio

por Saic

portada NeCHacía un día muy caluroso en un colegio de Pastagui. En la puerta solo estaba Malvi, que era alto, un poco fuerte, rubio con el pelo rizado y muy amigable. Estaba solo sin nadie en el colegio. Las puertas estaban abiertas pero no había nadie. Lo único que había era polvo. A lo lejos, divisó una figura que parecía un señor vestido de electricista. Cuando se acercó, vio que había un robot con una alargadera sujeta al tobillo. Malvi observó que tenía un botón en el pecho que ponía: «Apretar para encender». El joven lo apretó durante dos o tres segundos, pero el motor no arrancaba, lo probó de nuevo con el mismo resultado, hasta que le pegó una patada en la espinilla y arrancó. Cuando el robot arrancó, empezó a gritar: «¡No corras, que te mataré igualmente!». En cuanto Malvi escuchó esas palabras, no se lo pensó y echó a correr. El robot, al ver eso, también echó a correr detrás de él. El chico pensó que lo había despistado, cuando de repente se encontró con un señor más viejo que el robot, que le preguntó que adónde se dirigía tan velozmente. El chaval le contó toda la historia y el señor, llamado Tanes, le comunicó que se uniría a él. Tanes se conocía el colegio entero y le guiaría hasta librarse del robot. Cuando Malvi se dirigía a la puerta, esta se cerró de repente y el joven se quedó paralizado de la impresión. Tanes le comunicó que se tendría que quedar toda la noche en el colegio. Empezó a anochecer y Malvi, aunque casi no conocía el colegio, se marchó a investigar. Se metió en un aula que era muy rara; tenía cables por todas partes, enchufes cada centímetro y muchas piezas mecánicas a la vista. Se abrió la puerta de un armario y el robot que antes le quería matar se deslizó por una rampa. Malvi echó a correr con el robot pegado a sus talones. El joven fue inmediatamente a buscar a Tanes. Cuando le encontró, le comunicó lo sucedido y el anciano rápidamente se dirigió a buscar al robot; le dijo a Malvi que tenía que hacer una cosa para vencerlo:

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