Y les hablaba en parábolas

por Millán Santos

A Guadalupe, agradeciéndole torpemente su paso entre nosotros… y su «testimonio».

Quiero contaros
la sencilla historia
de una mujer sencilla.
Curtió su vida un cruce de paisajes:
la dura paramera de Castilla
y la campiña verde
de la indómita y noble tierra vasca.
Dos brisas acunaron su cuna,
la suave brisa que acaricia las mieses
y la brisa azul marino
que ensancha los pulmones.
Pudo elegir tres cosas:
Ser encina o ser chopo de ribera
Que crece junto al río
Y que se queda
Y que da ramas.
Ser pájaro en la jaula
que no es libre aunque canta,
o ser paloma mensajera
que aunque vuela,
baja a dejar la Noticia.
Optó por ser paloma
Que ni siquiera pretendió ser águila.

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Masticando la sed,
bebía el agua
en la rica fontana
del que es Verdad, Amor y Vida
y luego deglutida,
gota a gota,
la posaba con transparente mimo
hecha Buena Noticia.

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La paloma otra vez
va a remontar el vuelo.
En un gesto sencillo
de donación sincera,
dice adiós a la tierra
en la que «el sol se pone»
y en lontananza…
la espera un cielo azul
y un mar azul
casi infinitos
como sus ansias de transportar «mensajes».
Y beberá de nuevo a borbotones
la clara luz del «Sol naciente»,
y posará sus alas
dejando huellas
en las que «nazcan flores».

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Esta es la historia
de una mujer sencilla.
Está escrita en parábola.

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Pienso yo que ahora falta otra parábola
Para completar la historia de la que optó
Por ser paloma y no águila…

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Poesía de un cura de barrio

por Antonio Verdugo Hernando

Millán Santos, «un cura de barrio» del barrio de las Delicias, gustaba de hacer poesía. Era la expresión de su compromiso, de su presencia transformadora entre los vecinos, entre sus sueños, sus problemas, sus inquietudes… Escribir era para él una prolongación de su vida compartida; por eso, hoy también, su poesía es –así nos lo recuerda Celaya– «necesaria como el pan de cada día».

Tan necesaria como las palabras de estos jóvenes –y no tan jóvenes– que, a través de su taller de Literatura y Cómic, esbozan nuevos caminos de educación, de implicación participativa y generadora de valores, desde esta parroquia que es la de Millán.

Con ellos comparte ahora sus poemas, animando así, otra vez, a los más jóvenes en esta labor.

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