Juego de rol: Lizaploff

[Esto lo publicamos en el fanzine, les recomendamos visitar el apartado en esta web dedicado al juego].

por Colectivo Lee Los Lunes

leeloslunesrol2Para la tercera temporada del taller de Cómic y Literatura hemos comenzado a jugar y crear una sencilla aventura de Rol, usando un sistema porcentual claramente influenciado por las reglas de Outfan (Cels Piñol y compañía). Al juego le estamos llamando (sujeto a consenso posterior) Lizaploff.

Objetivo: La misión del juego es tener una excusa para crear historias (la parte narrativa del taller) e ilustrarlas (ya sea en historietas o ilustraciones de escenas, personajes y demás; esto es, la parte de cómic de todas estas acciones). Es darnos a nosotros mismos una líneas de actuación posibles (que no obligatorias) que, además, nos sirven para desarrollar otros elementos positivos (trabajo en equipo, cooperación, valorar las diferencias y las habilidades dispares, compenetración) de una forma plenamente lúdica. Sigue leyendo

Creando unos personajes, en gerundio

por Colectivo Lee Los Lunes

Este pequeño mini-manual, además de ser parte fp-parteregina«obligatoria» del fanzine, resulta incluso útil para el común de los mortales (no así para inmortales y no-muertos, como es el caso de vampiros y zombis).

¡Haz fichas!

Es un error habitual, una vez se tiene una idea en la cabeza, el lanzarse a pintarrajear páginas (ya sea con el guión, ya con el dibujo directamente) sin detenerse en ciertos detalles de los personajes, algunos tan significativos como «cuánto mide».

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Instructivo: el rostro

caracompleta02La importancia del rostro. ¿Cuál es? Mucha en cualquier dibujo, básica y extrema para el caso del «manga», que bebe con mayor fuerza de la expresividad de la cara. Así que hay que empezar por el principio, aunque parezca tontería: la cara es el elemento fundamental de un dibujo, ahí radica en gran medida la expresión del personaje y también su identidad. Con cuatro cambios básicos en un rostro aún más básico, se pueden hacer muchas caras diferentes, demostrando el carácter, estado anímico y edad del personaje. ¡Y todo ello solo con la cabeza!

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