Siguiendo la muerte

por Belid

¡Puff! Ahí estábamos todos, los cinco, cansados y agotados después de una fiesta loca. Eran las 00:45 de la mañana. De repente llamaron a la puerta. Fui a abrir… no había nadie, solo una caja. La cogí y la abrí. Todos estábamos preocupados, porque mi amigo Karl no estaba allí. Todo era muy raro.

–Supongo que habrá ido a tomar el aire –dijo Rocky.

–No lo sé, supongo –dije yo–. Bueno, pongamos el CD que hay dentro de la caja.

Empezó a sonar.

–Saludos, amigos, vuestro amigo Karl está secuestrado. Si queréis saber más de él, tendréis que buscar más CD como este. Tenéis hasta las 6:05. Es la 1:00, así que empieza el juego. Buena suerte, ¡chao!

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