Misión 3: ¡esto es literatura! y ¿¡voy desnudo!?

Vamos aterrizando, midiendo mejor los tiempos y, queremos pensar, divirtiéndonos en el camino. Dejamos el orden del taller a los chicos, que decidieran qué íbamos a hacer primero, así que tocó los minijuegos primero… ¿Qué minijuegos? En principio iba a ser uno (Juan come pipas), pero al final fueron dos (el otro fue de construcción colectiva de historias). Luego jugamos… ¿y lo del dibujo? Se nos fue el tiempo, que era la tercera actividad.

Juan come pipas…

Comenzamos, como a veces lo hacemos, por el principio: un juego sobre Juan comiendo pipas. Es importante saber que Juan come pipas. ¿Cómo si no haríamos cómics o cuentos?

Ahora, en serio, es un juego divertido (pueden ver la explicación larga en la sección de material), la idea es simple: comenzamos con una frase («Juan come pipas en el parque con sus amigos por la tarde.») y cada participante debe ir cambiando un elemento ; primero lo hicimos en orden y luego ya como cada quien quisiera; ¡vaya frase final nos quedó! Final porque acabamos el juego.

Todo iba a la pizarra, y pereció ante la dictadura de la mota (borrador).

Construyendo una historia

Sin querer queriendo, surgió la necesidad -porque fue algo más fuerte que una mera idea, fue un imperativo- de otro juego, uno de esos sencillos pero entretenidos, en que cada quien va diciendo (más o menos lo que se le ocurriera) para completar una historia. Como dijo uno, más que una narración completa ha sido un genial comienzo para un cuento (o algo más). Quedó así (tal vez falten algunos saltos, corresponden a cada aportación -más o menos-):

  • En la playa
  • había
  • una calma extraña para aquellas horas de la noche
  • se avecinaba la era de las pirañas y tiranodones
  • que habían asolado el planeta miles de años antes
  • el despertador me sacó de tan extraño sueño y me devolvió a la cotidiana realidad
  • y yo quería volver al mundo de los sueños
  • pero me di cuenta de que el despertador no era un despertador y estaba tirada en la playa.

¡Eso es literatura!

La palabra literatura les asusta muchísimo, con los dos juegos anteriores pudimos (pudo) introducir la idea (porque no están aún convencidos) de que no es todo tochos infumables de autores con nombres raros, sino que todas estas cosas son literatura, ¡y de la buena! (más o menos).

Ahora sí, jugamos

Tercera misión en el juego de rol, esta vez se dejó sobre la mesa una serie de «ropas» y tuvieron que negociar (más o menos) quién quería cuál y por qué la quería (previamente se explicó cómo funcionan esas cosas); también se introdujo a tres personajes no jugadores, que tenían sus respectivas «minifichas» e ilustraciones.

Y no dio tiempo para más.

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