Año I, día 8: dibujando castillos en el aire

Avanzamos en nuestros dibujos, aunque, por ser meras prácticas, no tenemos ningún resultado que mostrar; sin embargo, poco a poco, damos forma a la línea, movimiento a la forma y sentido al movimiento, todo encaminado a sacar, antes de irnos de vacaciones, un primer fanzine.

Por otro lado, continuamos con la vertiente más fantástica para perpetrar algún que otro cuento que daros a leer.

Actividades

1. Probando dibujos

Como su nombre indica, ensayamos y mostramos nuestros bocetos, asumiendo las feroces críticas y asimilando los ocasionales consejos de los que más saben (o eso dicen).

2. Variaciones sobre un mismo tema

Como miembros bien avenidos del grupo, decidimos crear un cuento entre todos mediante una técnica sencilla e inocente: una persona comienza una historia y el resto debíamos seguirla, por turnos y respetando el hilo principal.

Naturalmente, este proceso exige varios condicionantes, el primero de los cuales parece evidente: escuchar a los demás. Bueno, no se puede triunfar siempre.

Así pues, decidimos que cada uno escribiría su propio cuento o diseñaría su propia historieta para la semana siguiente; para seguir al menos remotamente con la idea inicial, entre todos decidimos una serie de parámetros generales a los que debían ceñirse las obras.

Lamentablemente, era temporada de exámenes, de modo que no obtuvimos un gran número de ejemplares de Templos Malditos.

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