Test-drivers. Una nueva esperanza (3ra parte)

por Ricardo Barral Torres

Nota: La primera y segunda parte de la novela se publicaron en Lee Los Lunes nº 02 y nº 03, así como en la Web del taller; en la página web, además, pueden encontrar la historia completa, ¡no se la pierdan!

Después de tan disputada carrera, se presenta la siguiente clasificación en la general:

  1. Lamborghini Countach (Dino Martinelli) 28 puntos.
  2. Ferrari Testarrossa (Max Turner) 26 puntos.
  3. BMW-M1 (Mark Stevensson) 17 puntos.

  4. Porsche Turbo (Phillip Herbert) 13 puntos.

  5. De Tomaso Pantera (Robert Slater) 12 puntos.
  6. Lotus Esprit Turbo (Colin Williams) 10 puntos.

  7. Masserati Bora (Giuseppe Neri) 6 puntos.
  8. Chevrolet Corvette (Thomas Fergusson) 5 puntos.

Con los ánimos un poco tocados, el equipo se dispone a trazar una estrategia para batir cuanto antes al Porsche de Herbert y acercarse en la clasificación a la cabeza.

El siguiente tramo se presenta a priori neutro, una mezcla equilibrada entre curvas y rectas sobre asfalto. Aunque el pronóstico es de cielos cubiertos, apenas se prevén precipitaciones. En resumidas cuentas, una carrera donde, si Slater no marca una notable diferencia, difícilmente logrará su objetivo. Ante tal panorama, el día antes, Slender recuerda aquella extraña, aunque bienaventurada tarde, en aquella Iglesia…

Con el singular sentimiento de que tal no vez no estaría de menos rezar, pide a Dios una pequeña ayuda para una carrera que puede marcar el comienzo o el fin de una aventura.

Trece de abril de 1986, el día del todo o nada, los pilotos suben a sus bólidos para calentar motores, con el cielo encapotado empieza a chispear…

Aun con todo, los participantes optan por mantener sus neumáticos para asfalto seco. Apenas el sutil calabobos puede considerarse un problema para los pilotos. Rugen los motores, los super deportivos toman posiciones, la emoción está a flor de piel una vez más. Robert tiene presente la importancia de la jornada de hoy; si no marca la diferencia, todo su sueño quedará en agua de borrajas.

Comienza la cuenta atrás, tres, dos, uno…

Los bólidos salen disparados de la parrilla de salida, dando comienzo una lucha a muerte entre los primeros clasificados. El duelo Countach-Testarrossa se intensifica, mientras la rivalidad entre el trio Porsche, BMW y De Tomaso cobra una notable crudeza. Apenas comienza la carrera, notifican por megafonía que una tormenta sobreviene en plena acción, ya no hay marcha atrás para cambiar los neumáticos, la suerte está echada…

De repente, una lluvia torrencial inunda el irregular asfalto del tramo, formándose algunos charcos.

–¡Puff!, menuda ayuda que nos estás dando, Dios mío…¡¿Para esto rezo yo?! –clama Slender, no sabiendo ya qué pensar, como si la lluvia fuese la gota que colmara el vaso de agua.

Pronto, en las primeras cadenas de curvas, pierden el control tanto el Lamborghini como el BMW; aunque el Testarrossa sigue en la brecha, tiene serios problemas para mantener el bólido al límite sobre mojado. Robert, acordándose de las tediosas lecciones de Slender, consigue mantener el tipo superando a varios rivales; ahora el muchacho se bate a muerte contra el Porsche Turbo de Herbert, quien muestra una gran habilidad sobre asfalto mojado.

Llega la parte final de la carrera. Pese a varias rectas prolongadas, los coches deben sortear los charcos de la carretera a fin de evitar un inminente aquaplanning, lo que se traduce en velocidades punta muy contenidas.

El Testarrossa de Turner se ve atosigado por el Porsche, llegan varias curvas. En plena lucha de titanes, Turner pierde el control de su Ferrari yendo a la cuneta; mientras tanto, Herbert comete un fallo que hace que derrape inoportunamente. Robert, magistralmente, evita colisionar con su oponente más inmediato, lo sobrepasa, alcanzando la primera posición; Herbert recupera el control rápidamente poniéndose tras la cola de Slater…

Después de dos emocionantes curvas más llega la meta. ¡Robert ha ganado la carrera!

–¡Vamos,vamos ahí muchacho, hemos ganado! –salta de júbilo Michael. Al instante, todos los miembros del equipo se abrazan eufóricos, lo de hoy ha sido un milagro.

La clasificación general, finalizada tan gloriosa jornada, queda como sigue:

  1. Lamborghini Countach (Dino Martinelli) 32 puntos.
  2. Ferrari Testarrossa (Max Turner) 31 puntos.
  3. De Tomaso Pantera (Robert Slater) 22 puntos.
  4. Porsche Turbo (Phillip Herbert) 21 puntos.

  5. BMW-M1 (Mark Stevensson) 20 puntos.

  6. Lotus Esprit Turbo (Colin Williams) 16 puntos.

  7. Masserati Bora (Giuseppe Neri) 7 puntos.
  8. Chevrolet Corvette (Thomas Fergusson) 7 puntos.

El equipo celebra con júbilo una victoria decisiva para seguir en la brecha. Rolf no duda en descorchar un par de botellas de Champán para la ocasión. Aun con todo, Slender prefiere terminar la celebración definiendo la estrategia a seguir para la carrera de mañana, tan importante o más que la ganada hoy por Robert.

–Antes de nada, muchachos, mi más sincera enhorabuena por la presente victoria y en especial para ti, Robert, que nos has dado a todos una lección magistral. Ahora, se nos presenta una gran oportunidad para volver ganar, prestad atención –expone Slender.

Los miembros del equipo prestan suma atención a lo que Michael tiene que decirles, pues una nueva victoria sería clave para lograr el objetivo en la general.

Nota: ¡¡continúa en la página web!! (y pronto en edición de bolsillo con fines solidarios).

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