¡Nos han entrevistado! (actualizado)

zradio-antonioZRadio, la radio del Instituto Zorrilla (Valladolid) ha tenido la… mmmm… ¿mala suerte? de venir a entrevistarnos por el proyecto del Taller de Literatura y Cómic y del libro de «Bruja que no has de Quemar…». Sí, hablamos de la misma radio que ese 27 de febrero entrevistaron a los Def Con Dos (por favor, escúchenla); de hecho, fue el mismo día, lo cual nos confiere nivelazo por pura ósmosis. La entrevista a LLL:

Hablaron, por parte de nuestro proyecto, Casandra (la más joven del taller) y Antonio (el párroco).

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Una sorpresa excelente

por Cassandra

casandrapadres

En una ciudad muy lejana, vivía una familia. Un día, el padre y la madre, como tenían la semana libre, decidieron ir a EE.UU. y, cuando los niños vinieron del colegio y les dieron la sorpresa, los niños empezaron a gritar y a correr por toda la casa. Al día siguiente, los padres fueron a sacar cuatro billetes. En la taquilla ponía: «cuatro entradas por solo dos euros, incluido el billete para mayores de 6 años». Entonces, el padre dijo:

–¡Cogemos esa promoción, ya que Julia Gabriela tiene 6 años y Juan tiene 7 años! ¿La aprovechamos?

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Resultados: comienzos para un final

Durante el capítulo XIII jugamos a completar el cuento, dimos el final de una historia:

«De un momento a otro, se echó a reír. ¿Reírse?, ¿en serio?, ¿en un momento así?»

Y a partir de ella cada uno debía escribir el cuento que correspondiera a dicho final. Sin temática concreta, sin indicaciones sobre la extensión, sin nada más que un tiempo límite para realizar el cuentito. Luego cada quién leyó el suyo en voz alta. A continuación, todos los cuentos escritos:

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El ataque de los Colmillos Negros

Roedorpor El Ra; ilustraciones de Casandra

Había una vez unos roedores llamados Quokka que eran los animales más felices del mundo. Un día, aparecieron unos roedores malvados llamados colmillos negros que arrasaban todo por su camino. Después de mucha destrucción, los colmillos negros encontraron la zona de los Quokkas. Cuando entraron en su ciudad, todos aquellos pequeños roedores felices se escondieron. Aunque al principio se asustaron mucho, poco tiempo tardaron en reunirse para hablar de como destruir a los Colmillos Negros.

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