Regalos de un poeta menor del siglo XX

por Augusto Blasborg

Un verso anticipado a la mañana;

Presentes de futuros que veréis;

Un eco marsupial;

Un desafío;

La vida sin la tinta y el papel.

Una mirada a amigos que están lejos;

Un cariño sin fondo del que podéis beber;

Un aprobado en Sí;

Un desafuero

Para quien evalúa su poder.

Os regalo mi voz, no mi palabra

Que a veces desfallece.

Os regalo una pieza,

Un engranaje

De un futuro que ahora ya siento cómo crece. Sigue leyendo

Antología

por ML; ilustraciones de Carolina Ramos Martín

I

Madrugadas despiertas

alumbradas por tus palabras

palabras sin sentido

confundiendo mis sentidos.

Bello amanecer perdido por un brillo

mirando pantalla sin vida

vista perdida en letras con ruido

sin sentido alguno al ser visto.

Delicados dedos se deslizan,

no por piel, sino por objetos sin vida.

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TEC 3

Empezamos la sesión con un vídeo de “Les Luthiers”, “La payada de la vaca”. Lo pasamos muy bien y aprovechamos para explicar lo que era una estrofa, un verso; cómo se cuentan las sílabas de los versos, y la diferencia entre rima asonante y consonante.

Esto último nos llevó más tiempo, y lo hicimos mediante una dinámica (el resto de conceptos los pusimos en común entre todos, lo que nos hizo avanzar rápido, resolviendo algunas dudas claves): a partir de una palabra dada, “mano”, cada persona debía decir una palabra que rimara con ella, decidiendo si rimaba de manera asonante o consonante. Tras escucharla, el resto daban su opinión justificada. Cuando se había llegado a un consenso, se apuntaba en la zona del encerado correspondiente (previamente, habíamos dividido la pizarra en dos).

Cuando quedó claro, algunas personas propusieron otras palabras para buscar sus rimas (“fragante”, “actriz”).

Continuamos repasando los planos.

Luego, reanudamos “Lizaploff”.

Lucky

por VA

Me versas, me enreversas, me tergiversas. O lo que es lo mismo, me escribes, me enredas, me trastocas. Y como resultado me desvelas para escribirte poesía.

Me desmenuzas, me retuerces, me envuelves, pasas tu lengua por mis bordes, me lías y me prendes.
Me fumas. Me aspiras, me respiras y suspiras. Me encierras en tu boca, me liberas. Me consumes, me miras, me calas, me mimas. Me mueves entre tus dedos, me acaricias, me acercas a tu boca. De nuevo me aspiras, me respiras y suspiras… Y al llegar a las letras me tiras. Me pisas. Me apagas. Pero no te das cuenta de que las consecuencias de un cigarro se quedan dentro. Y como buen vicio, me vuelves a prender. Y me vuelves a fumar. Sigue leyendo