Faro

por Toño Gurdiel; ilustraciones de Carolina Ramos Martín

El azar tuvo parte,

siempre tiene parte en todo.

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Agarró con firmeza la botella y la acercó hacia sí para observarla detenidamente. En realidad, no podía decir, con precisión, que se trataba de una botella, más bien parecía un frasco o, incluso, un matrazfaro02 de esos que se utilizaban en los laboratorios químicos; aunque, bien pensado, tenía las paredes demasiado gruesas. Fuera lo que fuera, el nombre era lo de menos, ahí estaba ante él. Días atrás lo había limpiado cuidadosamente bajo el grifo del pilón del patio, pero había descuidado una norma básica: poner el tapón al sumidero. Una buena parte de lo que aún quedaba del lacre que sellaba su cuello se había perdido; solamente pudo recuperar un trocito, en él se veía con claridad un arco de circunferencia y una especie de i griega girada ciento ochenta grados. Recordó entonces aquellos sellos de lacre, tan populares hace años, que tenían una letra, normalmente mayúscula, encerrada en una circunferencia. En este caso, sin embargo, el lacre debería tener impresa más de una letra, o ésta no estaría centrada. Además, había realizado un minucioso análisis, lupa en mano, y pensaba que la i griega no era tal, se trataba, más bien, del fragmento de una letra o símbolo, y que lo de «girada ciento ochenta grados» era una observación un tanto ridícula.

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Bruja que no has de quemar…: presentación e información

presentacion20151128Muy buenas, estimadas y estimados mecenas y resto de la población en general. El pasado sábado 28 de noviembre realizamos la presentación del libro en la Parroquia de Santo Toribio de Mogrovejo en Valladolid y se repartieron muchas de las recompensas en mano entre los que asistieron.

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Superado el 10%, vamos, que ya queda menos

cartelA6Hemos conseguido superar el 10% de lo solicitado (en el momento de escribir estas líneas, 165 euros de los 1600 requeridos), pero queda mucho por hacer en esta campaña  de financiación colectiva en Verkami para poder publicar el libro solidario de relatos de fantasía y recaudar fondos para los proyectos sociales de Sto Toribio. Gracias a todas y todos los que están aportando.

Comenzó la campaña: Bruja que no has de quemar…

Cómo se verá en Verkami¡Estamos emocionados! O algo así. Muy pronto (pero que muy pronto) Actualización: ¡Comenzó la campaña! En la página de financiación colectiva «Verkami» el Colectivo Lee Los Lunes sacará un mantiene un proyecto ambicioso: ¡¡Publicar un libro de relatos fantásticos!! Para ello necesitamos llegar al menos a 1600 euros. Los beneficios irán para las obras sociales de la parroquia.

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El mago de Sílico

por Saic

Se trataba de un caluroso día de verano, en un pueblecito llamado Hitesa, donde vivía un niño de nombre Taca. Taca era de estatura media, pelirrojo, bastante fuerte y con los ojos marrones. Un buen día en Hitesa, el chaval se dirigía al río a lavar la ropa. Solo había andado kilómetro y medio cuando de repente se le apareció un señor vestido de verde. Taca se quedó asombrado al verle. Al paso de un rato, el señor, comenzó a hablar.

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La extraña prueba o La importancia de la imaginación

por T.

Hace mucho, pero mucho tiempo, cuando los días de invierno se hacían notar, el frio y el viento lo inundaban todo y la nieve borraba los caminos. En esos cortos días y largas noches, nos reuníamos en torno al fuego para asar castañas y oír las viejas historias del abuelo. Nunca supe a ciencia cierta si todas aquellas historias las inventaba él o algunas se las habían contado, pero sí recuerdo con bastante claridad que todas empezaban igual, como si de un ejercicio de escritura se tratara: «Hubo un tiempo en el que todo podía ser: había nieve en invierno y carbón en la carbonera; al vendedor de piñas se le llamaba piñero y al de melones, melonero; las ovejas en rebaño pasaban por la calle y los días tenían muchas más de veinticuatro horas; tal era el estado de cosas cuando, me contaron,…» y a partir de ahí venía propiamente la historia. Bien, yo no puedo asegurar que todo lo que me han contado sea verdad, ni que todos los cuentos sean un cuento, pero ya que la vida está llena de misterios y a veces de sorpresas, dejo las siguientes líneas al buen juicio de quien las lea.

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Princesa

por Carla

Érase una vez la gran princesa Momo.

Momo vivía en el reino de Zuhila, gobernado por su padre, el impetuoso rey Asmathus, y su madre, la hermosa reina Hera.

En este reino se forjaban grandes leyendas, y de sus tierras provenían los invencibles príncipes de los cuentos. Y, claro, en la familia de Momo las cosas no cambiaban mucho de las leyendas.

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Las dos orillas de un río

por Ferdy

«Maldita lluvia», pensó, arrugando la cara y refunfuñando. Metió las manos con fuerza en los bolsillos de la casaca amarilla, pisando fuerte por la acera. Con gusto se hubiese quedado en la cama, pero aquel día tenía algo importante que hacer.

El cielo estaba completamente cubierto, con un techo de nubes grises y pesadas. Era un día lechoso, sin sombras. Había una especie de niebla difusa, una lluvia fina que no caía sino que se deslizaba por el aire. Al poco rato de estar en la calle le calaba a uno por completo.

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Un día feliz

por Chus Rodríguez

Suena el despertador, pero hoy el sonido resulta agradable.

Como cada día, abro la ventana, el aire fresco entra y también el sol.

Este día siempre es soleado, no recuerdo un año en que esta fecha concreta haya sido fría o lluviosa. Quizá no sea del todo objetiva y lo recuerde, en algunos casos, mejor de lo que es.

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Las mandarinas mágicas

por Chus Rodríguez

Hoy también había gente en la frutería de la esquina, y es que esto era lo habitual. Elías y su padre tenían la mejor fruta de la ciudad; se decía que, si comías estos frutos, no padecerías ninguna enfermedad.

Mara había recorrido un largo camino para llegar allí. Se puso en la cola, estaba nerviosa, emocionada y ansiosa por comprar aquellas mandarinas «mágicas»; mientras esperaba su turno, su mente no podía parar de imaginar cómo sería aquel invierno después de tener aquella fantástica medicina natural y se decía: «¡se acabaron los catarros!». Tan absorta estaba en sus pensamientos, que no se daba cuenta de lo que realmente estaba pasando en aquel lugar.

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